El Barsa supera política y rivales

El Barsa supera política y rivales

Por Lázaro Candal

La verdad es que de acuerdo a lo que estamos viviendo, el Barsa continúa su marcha triunfadora en la Liga, imponiéndose a sus rivales y sin que ningún equipo hasta el momento haya conseguido quitarle el invicto. Eso que, además está actuando en dos frentes: el fútbol y el proceso independentista que sigue Cataluña. Lo que quiere decir que supera a la política y a sus rivales.
Por el momento ha sabido superar esta doble circunstancia deportiva y política con todo el estierco que se mueve alrededor, provocado por los de siempre. En la jornada pasada logró superar a un tremendo Sevilla que, si bien en el inicio no parecía que le iba a ofrecer resistencia, sin embargo en la segunda parte los andaluces se movieron estupendamente y lograron por momentos estar cerca de igualar la contienda.
Pero, al final se vio claramente que el conjunto azulgrana fue mejor en la suma de las realidades de juego y de goles que ofreció el marcador a los dos cuadros. De esta forma el Barsa sigue con la misma distancia de puntos sobre el Madrid, principal enemigo, aunque por el medio se haya metido el Valencia que, sin la menor duda se ha constituido en el equipo revelación de la temporada 2017-2018.
Aunque, desde luego, el Real Madrid a pesar de que digan que no está en su mejor momento de juego, no por eso hay que descontarlo, pues precisamente por eso es peligroso, porque sin estar a su nivel es un peligro evidente y candente. Quizá la próxima jornada, tanto para el Real como para el Barcelona la cosa se puede clarificar mucho. Y es que el Barsa juega contra el gran Valencia en Mestalla y el Madrid estrena su fútbol en el Wanda Metropolitano.
Si el Barcelona ganara en Mestalla y el Madrid perdiera contra su terrible rival colchonero entonces sí, entonces si te he visto no me acuerdo, porque sería muy difícil que el cuadro catalán perdiera cuatro partidos en lo que le resta del torneo, con todo y que el primer encuentro entre los dos grandes rivales sea en el Bernabéu, precisamente en vísperas de las elecciones catalanas, la madre que me ha de parir.
Carabullitos: La actitud de Cristiano Ronaldo, cuando Isco anotó el tercer gol del Madrid a pase suyo, de verdad que sí, que fue asquerosa, muy propia de su ego. El periodista, José Félix Díaz, en Marca lo dibuja muy bien. Con el título de “Los excesos equivocados de Cristiano”. Le clarifica éticamente su personalidad. Hacía tiempo no le cantaban las cuarenta, como debe ser, al lusitano. Lo mismo que Relaño en el diario As. Qué también lo censura.
Repugnancia: El despelote que le hizo el periodista, Tomás Roncero, me dicen que subdirector de AS y con cargo importante en la Televisión del Real Madrid, a otro periodista, me imagino que lo era, sobre el gol de Asensio. Dios mío, como pueden existir personas que salgan en pantalla televisiva pública con esos gestos arrogantes, pendencieros, desorbitados. ¿Pero, no tiene director ese programa? Alguien que lo haga respetar a semejante tipo. Pobre fútbol que tenga que aguantar estas escenas y que, además, desgraciadamente, salgan al aire.
En el juego entre el Deportivo y el Atlético de Madrid: Los colchoneros jugaron todos de amarillo, short y camiseta. Y el portero del Deportivo, totalmente igual: short y camiseta amarilla, además de medias. ¿Pero no estaba prohibido eso? Por cierto, el portero del Depor tenía que estar colocado, precisamente en el lugar por donde entró el disparo de Thomas.
Titulares: En el Carabullos anterior escribí un comentario sobre el Barcelona, en el que los acusaba de que no tenían suplentes, porque ninguno de ellos estaba al nivel de los titulares. A pesar de que Alcácer despertó y les ganó el juego con dos golazos. De repente se puede convertir en el suplente de Suárez. Y acabo de escuchar un lamento de Valverde, exigiéndole a la directiva: “no tengo suplentes, necesito que fichen a jugadores titulares”.
Que tiempos aquellos: Cuando aquel gran jugador checo, Josef Masopust ganó el Balón de Oro, en el año 1962, se lo entregaron en el preliminar de un juego de los cuartos de final de Champions en partido contra el Benfica, sin el más mínimo alboroto y emoción. Y Masopust, cuando lo recuerda dice, tristemente: “El jugador Eusebio, me lo dio en la mano, entonces yo lo fui a llevar a una bolsa, allí lo metí, salí de allí y me fui para mi casa en tranvía”. Igualito que ahora, igualito…
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